
¿Y qué es la agresión si no un desprecio bajo los impulsos de la venganza más ruin? La agresión no pertenece, bajo ningún concepto, al mundo de lo extraordinario, de lo excepcional como nos hacen creer en el mundo político-penitenciario, no corresponde a lo esporádico e inusual pues ya capitulamos en ese aspecto sobre el legado fariseo del interviniente de turno

